Eso me dijo lo hija de puta. Una de las escasas personas que tiene la oportunidad de abrirme las piernas y meterse en mi vida, leerme el alma de cabo a rabo, entender hasta el rincon mas recondito de mi cerebro me dijo que lo que escribo es muy depresivo.
Diria, soy depresiva pero no.
Escribir siempre fue y es mi terapia. Rara vez puedo escribir acerca de los aspectos perfectos y hermosos de mi vida. Vengo a sangrar, a gritar, a descargar. Vengo a documentar para despues no perderme ni olvidarme. Vengo a sacar el veneno, dejar aca lo malo para poder continuar con lo bueno.
Hoy por ejemplo. Hoy no les voy a contar que mi mañana fue divina. Paso mis ratos con una persona tan buena y pura que me da terror contaminarla. Me estan queriendo. No se como ni por que, pero me estan queriendo.
No, no puedo relatar mi mañana que parece sacada de un capitulo de alguna novela de Jane Austen o alguna de las hermanitas Bronte.
Hoy no paro de mirarme. Los brazos. La panza. Las piernas. El cuello. La cara. La panza.
Hoy buceo blogs pro ana y mia. Hoy veo videos de Cielo Latini, queriendo convencerse a si misma que ya no es anorexica. Pff, my gosh. Once anorexic, always anorexic?
Hoy quiero vomitar todo, no comer ni una manzana. Hoy quiero comprarme un cuaderno nuevo y armar el esquema de un ayuno perfecto, sin fallas, sin interrupciones. Un ayuno infalible.
Ya no me sirve el estas mejor.
No me sirve repetirme mil veces que aunque quiera estar flaca, sigo comiendo. Por que ya no me sirve seguir comiendo si al fin y al cabo paso doce horas por dia odiandome por no poder volver a ser una perra repleta de desordenes alimenticios.
No me sirve tener un peso sano y hasta unos kilitos de mas si lo que en realidad quiero con toda mi alma es verme absolutamente todos los huesos del cuerpo sin necesidad de una radiografia.
Soy esto, consumanme o desintoxiquense.
{12/03/15}