Some days
Days like this I feel like I don’t wanna eat anymore.
I don’t wanna eat ever
Again.
jueves, 22 de febrero de 2018
viernes, 16 de febrero de 2018
el bebe esta bien
el bebe esta bien, miralo.
De lejos escuchaba un sonido gutural y resonante, me costó comprender que era un latido. El latido de un feto.
El bebé está bien, miralo, escucha. Me dijo.
Gire la cabeza lo más lejos que pude del monitor y negué fuerte.
No? Me pregunto el doctor, quizá sorprendido por la negativa.
Quise hablar y decir que no pero no podía despegar los labios el uno del otro. Volví a negar y la mire a mi amiga. Ella pálida y con los ojos llenos de lagrimas me miro, luego a el y le dijo rotundamente, NO. (gracias amiga)
El doctor y la enfermera se dieron cuenta de lo que pasaba. Me estaba enterando por primera vez en mi vida, que estaba embarazada. Y eso era al parecer, la peor noticia de todas.
Volvi en si cuando deje de escuchar ese latido repugnante, gire la cabeza, lo mire. De cuanto estoy?
La unica pregunta que había que hacer. La pregunta cuya respuesta definiría mi vida, porque si hay algo que soy es blanco o negro, y esta noticia era todo negro: si tenía algo adentro y mas si estaba vivo, lo quería fuera.
Pero claro, (desgraciadamente) no hablábamos de un simple quiste y si esto habitaba en mi desde hacia mucho, no habría nada que hacer. Mi vida pasaria a no ser mas vida. O al menos eso me repetía una y otra vez a mi misma.
Nueve semanas y media dijo el pregonero de vida.
Sali de ahi como si me hubieran dicho que mi cáncer era un simple lunar. Ya esta, repetía yo y hasta en voz alta. No pasa nada, esto tiene solución.
Diez minutos después estacione el auto en un shopping. Ni Franco ni Guadalupe ni yo sabiamos que hacer o que decir. Así que finalmente, tres horas después de ver el POSITIVO en la pantalla del evatest, me puse a llorar.
Abortar no es ir a comprar un kilo de pan. Abortar es ilegal y por mas que queria hacerlo con todas las ganas de mi alma, no sabia como y mucho menos cuando.
El como no me preocupaba tanto como el cuando, ya que nueve semanas y media ya era mucho y en ese momento sentía que los dias de mi vida estaban, finalmente, contados.
el bebe esta bien, miralo.
De lejos escuchaba un sonido gutural y resonante, me costó comprender que era un latido. El latido de un feto.
El bebé está bien, miralo, escucha. Me dijo.
Gire la cabeza lo más lejos que pude del monitor y negué fuerte.
No? Me pregunto el doctor, quizá sorprendido por la negativa.
Quise hablar y decir que no pero no podía despegar los labios el uno del otro. Volví a negar y la mire a mi amiga. Ella pálida y con los ojos llenos de lagrimas me miro, luego a el y le dijo rotundamente, NO. (gracias amiga)
El doctor y la enfermera se dieron cuenta de lo que pasaba. Me estaba enterando por primera vez en mi vida, que estaba embarazada. Y eso era al parecer, la peor noticia de todas.
Volvi en si cuando deje de escuchar ese latido repugnante, gire la cabeza, lo mire. De cuanto estoy?
La unica pregunta que había que hacer. La pregunta cuya respuesta definiría mi vida, porque si hay algo que soy es blanco o negro, y esta noticia era todo negro: si tenía algo adentro y mas si estaba vivo, lo quería fuera.
Pero claro, (desgraciadamente) no hablábamos de un simple quiste y si esto habitaba en mi desde hacia mucho, no habría nada que hacer. Mi vida pasaria a no ser mas vida. O al menos eso me repetía una y otra vez a mi misma.
Nueve semanas y media dijo el pregonero de vida.
Sali de ahi como si me hubieran dicho que mi cáncer era un simple lunar. Ya esta, repetía yo y hasta en voz alta. No pasa nada, esto tiene solución.
Diez minutos después estacione el auto en un shopping. Ni Franco ni Guadalupe ni yo sabiamos que hacer o que decir. Así que finalmente, tres horas después de ver el POSITIVO en la pantalla del evatest, me puse a llorar.
Abortar no es ir a comprar un kilo de pan. Abortar es ilegal y por mas que queria hacerlo con todas las ganas de mi alma, no sabia como y mucho menos cuando.
El como no me preocupaba tanto como el cuando, ya que nueve semanas y media ya era mucho y en ese momento sentía que los dias de mi vida estaban, finalmente, contados.
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