jueves, 18 de diciembre de 2014

Cuando sono Shakira y su Antología parte II

Como te vas a poner zapatillas blancas boluda?! La puta madre Carrie, la re putisima madre!!

Del pantalon suelto negro con estampado de flores fuxias chorreaban gotitas de sangre. Sangre espesa, oscura, humeda, pegajosa. Carrie se había puesto zapatillas blancas.
Si, atras habian quedado los Paruolo, los Maggio Rosetto y los preciados e importados Jimmy Choo. 
Se había calzado las Converse blancas, botitas, viejas, desgastadas. Con las que había pateado por todo pilar, toda la cava, todo capital y hasta Paris e Italia. 

De camino a la estación paro en una heladería. No a comprar helado. De hecho cada una de las imagenes con comida que Carrie vio ese día desde que salió de su casa le produjeron un asco terrible. Lo sabia, no volvería a probar bocado. Entro y fue directamente al baño. El ritual de siempre. 
Corto pedazos de papel higiénico, los mojo y una vez que tuvo suficientes se metió en un cubiculo. Se saco el pantalon estampado y se enfrento al desastre. Sangre seca, sangre fresca, heridas abiertas queriendo cicatrizar... Freno todo con el papel mojado y cuando el desastre calmo siguio su camino.


Llego a la estación. Carrie llegaste! Y ahora? Ahora que hacemos?
No se por que crei que llegar a la estación me iba a hacer sentir mejor. Creía que al llegar me iba a olvidar de todo. No iba a haber mas mentiras enfermizas, no iba a tener mas disyuntivas. El jamas existió y yo jamas lo enrosque. El jamas me ignoro y nunca me hizo llorar. Jamas vomite ni me preocupe por mi peso. Jamas me invente una vida. Jamas me lastime a mi misma. Nunca me drogue. Mi salud mental estaba en perfecto estado. Nací normal y Andres jamas me contaría en unos meses que El fue mi desencadenante. Ni El ni mi enfermedad existieron. 
Tal vez realmente pense que todo eso iba a pasar si llegaba a la estación de trenes con mi bolsita de polvos blancos. 

Habia un chico tocando la guitarra y me sente cerquita para escucharlo. Desde ese día no pude volver a escuchar Spinetta. Extrañaba a mi guitarrista 2. Te necesito guitarrista numero 2!! Donde estas?!
Mi celular estaba destrozado y a nadie le perturbaba mi paradero desconocido. El estaba lejos, como siempre. Ajeno, ingenuo, cruel, lastimado y con ganas de lastimar. Tuve un momento de lucidez. Dije me lo merezco. Me merezco esto por todas y cada una de las mentiras que lo enroscaron. Fue algo heavy para mi por que en ese entonces yo nunca admitía que lo que hacia era incorrecto. Bah, en realidad yo pensaba que directamente no había hechos incorrectos. Por eso fue shockeante en el momento. Acepte que lo que hacia desde hacia dos años era una locura, y me merecia todo el sufrimiento.
Eso me quedo para siempre, hasta el dia de hoy pienso que el karma debe hacer justicia y yo tengo que seguir pagando (mas?!) por lo que le hice a ese ser. 

Pero bueno...retomemos. Después de ese momento de lucidez mi cerebro colapso y se fue todo a la mierda. Hable con mucha gente. Llore mucho. Se hizo de noche, deambule. Me arranque los pelos y me rasguñe los brazos. (Como te vas a olvidar el zacapuntas idiota!!) Aspire hasta que me sangro literalmente la nariz. La cabeza me estaba por explotar y lo ultimo que recuerdo es estar sentada en una vereda llorando desesperadamente. O venís o me mato. Veni o me mato. 
No se a quien le hablaba realmente. A El quizá? A mi guitarrista 2? Mi mamá? 

No se si perdí la nocion de las cosas o me desmaye. No recuerdo mas nada.
Cerre los ojos y de repente estaba en ese cuarto blanco cegador, impoluto, inmaculado. Putamente hospitalario. 


Me quede mirando el techo hasta que se movió el pomo de la puerta. Entro mama con los ojos hinchados y papa con los ojos desorbitados. Ella no dijo nada. Se acercaron a mi cama, el me miro y me dijo: te vamos a internar.
Se fueron.
Se fueron y yo me quede ahi dos minutos, o dos días hasta que entro mi querido Guitarrista2.
Me incorpore al instante. Lo agarre de la remera. Que lindo sos, que piel perfecta tenes chabon. Veni veni porfavor veni, estoy loca estoy loca ayudame, mirame. Mira lo que me hice. Le arruine la vida a un pibe. Estoy trastornada y trastorne a un pibe conmigo. Llama a alguien, llama ya a alguien que me vea la cabeza porfavor te lo pido. Mirame los brazos la puta madre, estoy gorda entendes? Entendes que me veo gorda? Y le estoy mintiendo desde hace dos años a un chabon que cree que soy otra yme quise   matar boludo me quise matar ayudameksdhbdbcjhfbvkjfdbvkjndfkjvbkjdfnvjkrgnvjknrgkjvnkjr..

Supongo que asi se habra escuchado cuando le escupí todo. Durante tres horas tuve las manos totalmente enroscadas en su remera. Le conte todo. Esos casi tres años. Cada detalle. Todo lo que había  hecho. A mi y a otras personas.
Le conte la vida de mentira, las drogas, los cortes, los vómitos, las voces, la tristeza, el corazon roto. 
Le conte absolutamente todo. 

Cuando termine de hablar lo único que esperaba era que se fuera. No podía para de llorar, no podía para de nada. Me empezo a faltar el aire. Que mierda es esto? Que mierda es esto no puedo respirar? No puedo respirar, ayudame. Ayuda...

Ambos celestes. Forcejeos. Intravenosas. Calmantes. Yo sumida en el mas profundo de los sueños. 


To be continued..(if this stupid sensible bitch can stop crying!)

viernes, 5 de diciembre de 2014

Cuando sono Shakira y su Antología parte I


Carrie abrió los ojos y vio un techo blanco. Paredes blancas. Sabanas blancas. Luz cegadora. 
Olfateo y olió a desinfectante. Olió limpieza. El aire tenia un sabor inconfundible a caos. Caos silencioso.
Enfoco los ojos y su atención se poso en cartelitos que hablaban de la importancia del uso de alcohol en gel y como prevenir el cancer de mamas. Pero no fue hasta que vio la aguja que le invadía una vena de el brazo derecho, que se dio cuenta de donde estaba y que había pasado.

Cerro los ojos. Cerro los ojos y dejo que el miedo, el pavor invadieran su cuerpo por completo. Entendió todo. Se había pasado y ahora sufriría las consecuencias.

Corría enero del 2012. Carrie volvía de unas vacaciones excepcionales que había compartido con todos  sus amigos. Al llegar de viaje, la esperaba su guitarrista numero 2 listo para seguir con la seguidilla de citas cuasi perfectas que habían empezado en Noviembre. Había pasado 15 días de abstinencia total. No había vomitado ni una sola vez pero eso no importaba. Durante 15 días Carrie no se había metido nada en la nariz. Ni siquiera se había armado un porro. Nada.
Lleno su cuerpo de alcohol y cornalitos fritos, pero mas allá de eso su cuerpo estaba limpio. Depurado. Balanceado. 

Volvió creyendo que todo estaba bien. Volvió mas ciega aun. Volvió habiendo metido todos sus problemas y trastornos y sus mentiras en un cajón al cual le había echado llave..


Hasta que (siempre hay un hasta que) un día ese cajón exploto. Esta cronista no recuerda como. (Ya hablamos de la bitácora-cuaderno destruido)
No recuerda por que ni de que modo. No se si El llamo o escribió. No se que dijo y no se por que dolio  tanto, pero se que dolió mas que nunca. Y hoy, hoy volcando todo, hoy escribiendo es increíble que no lo recuerde. Es increíble lo que hace la mente humana. 
Dolió mas que nunca, dolió tanto que quise desaparecer, quise ser millones de volutas de polvo olvidadas en el aire de verano. Y sin embargo, no me acuerdo por que.

Carrie corto el teléfono, o lo estallo contra la pared. Dio vuelta su cuarto en un minuto y medio. No había nada. No había ni un puto cigarrillo. Hacia dias había tirado todo, todas y cada una de las pastillas que había logrado recolectar. Agarro el teléfono de linea y llamo a Ricky.

{El primer dia que vi a Ricky estaba muerta de miedo. Me pone nerviosa estar sola con hombres grandes que no conozco así que me sentía incomoda en demasía. Con el tiempo se me fue la sensación, tal vez por que cada vez que nos veíamos yo estaba demasiado desesperada por tener merca en las manos y me olvidaba del miedo. Un día entre a su auto y me elogio terriblemente los zapatos. Unos Pepe Cantero de la temporada 2011. La verdad es que eran increíbles. Riendo le comente que antes compraba muchos zapatos pero que ahora prefería  gastar la plata en "otra cosa". Jocosamente como si no hubiésemos estado discutiendo lo seria que se había vuelto mi adicción, me dijo "ahora yo soy tu Ricky Sarkany flaquita". Desde ese día lo llame Ricky.}


Quedaron en encontrarse a la media hora en la plaza y cuando corto el teléfono Carrie sintió que se le estaba por salir el corazón del pecho. Era todo un mal trip esquizofrénico. No sabia como pero lo sentía, sentía dolor. Se dio la cabeza contra la pared una o dos veces. Dolió y encima no calmo nada. Fue entonces cuando Carrie agarro el cúter que tenia guardado entre el colchón y el sommier. Se corto las piernas por que hacia mucho calor y no quería salir a la calle de mangas largas. 
La piel se quebró y se abrió. La sangre salió desesperada, como gritando. Como gritando que a ella también le dolía, ella también lo sentía! 


Llego a la plaza y emocionada vio el gol blanco estacionado de culata frente a la municipalidad. Había llorado todo el viaje y tenia los ojos hechos pelota, pero sonreía. 
Entro y Ricky la miro. "Flaquita! Estas hecha mierda!!" Carrie no quería cruzar ni dos palabras. Saco la plata de la billetera, demasiada plata. Demasiada droga. 


No hablo, no dijo gracias ni chau. Salió del auto y se prendió un pucho. Le dolían las piernas y se le hacia agua la boca. Le retumbaba el cerebro, no le paraba de hablar la cabeza. Lo veía a El en todos lados y su propio reflejo en las vidrieras la desesperaba. Decidió ir a la estación de trenes. Estaba oscureciendo y le encantaba la soledad de la estación, raramente interrumpida por un alma fisura que no molestaba ya que buscaba la misma tranquilidad solitaria.

Llego, se sentó, respiro profundo y de nuevo, empezó a llorar...


(To be continued, if my lack of sleep allows it)