viernes, 15 de enero de 2016

Acorralada en la inercia.





Hoy tengo mil cosas en la cabeza y quiero escribir acerca de dos mil. Me siento en el estudio, lugar que no piso desde hace tanto. Me siento, miro de reojo la esquina de la biblioteca. Miro de reojo el lugar en donde la pintura es mas nueva. Un cuadrado chiquito blanco, que mama tuvo que hacer mas blanco después de que la trastornada de su hija se dejara los nudillos en la pared.
Me quiero ir aunque me fui hace poco. Estuve cinco días en Jose Ignacio sin celular, sin mundo exterior, sin grupos de whatsapp, sin television. Sin nada.
Iba a la playa, desierta, pensando que en cualquier momento alguien me iba a encontrar degollada y en bolas, muerta entre los medanos. Después me dormía y cuando me despertaba estaba todo tan bien en el mundo, que me tranquilizaba,
Tan obvio Jose Ignacio que me tuve que cruzar con un alma vacía. Jose Ignacio  nuevo lugar para los Millennials sin rumbo lo encontró a Cristobal. Y como Jose Ignacio del este nos encontró a todos aquellos que podemos irnos y sin embargo nos negamos a compartir dicho viaje con amigas para luego comer fideos y hacer previas con Grey Goose, decidimos que nos reinarían las reglas correspondientes.
Me lo encontré el tercer día a las siete y media de la mañana en la playa. El nadaba. Yo iba por mi pucho numero 5 y mi pagina numero 37 de El nacimiento de la clínica. Me pidió un cigarrillo, me comento que no le gustaban los mentolados, le pregunte si no hacia mucho frió como para estar en el agua. Después el silencio cómodo hasta el mediodía. Se fue el, me fui yo y a la tarde cuando tenia que volver a la playa, no quería estar sola. (cuando no)
Volví a mi rincón mañanero y ahí estaba. Lo salude, le acepte un mate, estire el pareo y me quede dormida. Sin pensar en los posibles femicidas, sin pensar en que el podría serlo tranquilamente.
Me desperté, leía. Hablamos durante unos minutos, lo necesario para entender que ninguno iba a querer escuchar el relato del eterno resplandor de una personalidad inestable que los dos teníamos para ofrecer. Su cabaña estaba antes que mi casa, me invito a jugar al ajedrez. Tomamos cerveza, jugamos de nuevo al ajedrez. Hablamos de Tarantino. Me fui.

Al otro día me desperté a las 05.55 de la mañana. Me fui a la playa. Llore y todo se desmorono un poco. Me hipnotice con las olas, llego Cristobal.
Ese día estuvimos juntos en todo momento, nos fuimos juntos a almorzar, hasta incluso nos reímos. Nadamos aunque el agua estaba helada, tomamos mate, fumamos tabaco armado y cigarrillos mentolados. Jugamos tres horas al ajedrez y cocinamos...fideos. Tomamos una, dos, tres botellas y media de Malbec. Estábamos sedados. Me acosté y el se acostó conmigo.


El se durmió y al rato me dormí yo. Al otro día me desperté temprano, tenia que volver ya. Nos dimos gracias por la compañía, le sonreí a aquella persona que jamas sera mi amiga ya que jamas volveré a ver. Y a aquel hombre que quise tener cerca durante dos días pero que jamas hubiera tocado.Fue algo tácito entre los dos. El quizá este en pareja, sea homosexual, no quiera nada con nadie o simplemente no me encuentre atractiva.
A mi si me parecía atractivo y ademas inteligente. Y así se abre paso otro tema que me da vueltas la cabeza.

Siempre fui una persona muy sexual. Ahora mismo sentada en el estudio, pienso en las razones por las cuales soy una persona muy sexual y ya quiero correr a mi cuarto. Irme a la ducha, cerrar los ojos, regalarme un orgasmo y seguir con mi día. Así de sexual soy. Cuando conecto con una persona puedo estar todo el día en la cama. En la mesa. En la ducha, En el piso.
Me gustan muchísimas cosas y a muy pocas les digo que no. Siempre vi el sexo como una materia de estudio. De chica lo quise estudiar, dominar, disfrutar de principio a fin. Puedo estar con una sola persona durante años o muchas en una noche.
Si te conoces a la perfección y te cuidas, el sexo es la cosa mas perfecta de esta vida. Flawless es la palabra.
Sin embargo hoy me pasan cosas. Siento desde hace unos meses que ya nadie va a atraerme, Me cansa pensar en una persona nueva conociendo mi cuerpo, me parece imposible que un
desconocido pueda aprender a tocarme, donde esta mi clítoris, que me gusta primero despacio y después mucho mas fuerte y rápido. No logro concebir dicho escenario. Nadie nuevo me atrae.
Siento que estoy prisionera. Prisionera sexual del pasado. Me rió, que gracioso suena pero si. Pienso en tantos otros y ya me acaricio los brazos, me meto la mano por abajo del corpiño.
Siento que jamas voy a volver a estar con alguien nuevo.Siento que no voy a volver a tener sexo a menos que no sea con alguien que ya conozco. Algún conocido, un ex novio, mi fantasía de siempre, el hermano de alguna amiga. Todo posibles, todos sexuales, todos conocidos.

No se si es miedo, no se si es aburrimiento. Pero pensar en el proceso de conocer a alguien aunque sea durante cinco horas, me hace sentir que mi cerebro ya no esta apto para albergar a alguien nuevo, ya no quiere dejar entrar información, esta listo para empezar a mi lado una vida tranquila, una vida de Jose Ignacio, una vida en soledad.





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