Camino por el centro de una ciudad que no conozco, miro todo y a todos lados. Se que no deberia estar aca pero estoy igual y no me voy a ir, me siento distinta. Ya no le tengo miedo a nadie asi que camino con la pera mirando para adelante como si fuera dueña y señora de estas calles que jamas pise en la vida. Me agarra hambre y a mi izquierda aparece un bar con mesas largas, de esas que tenes que compartir con extraños. Entro. Me pido algo con papas fritas y me siento a comer y al rato entras vos.
Entras con un amigo y me miras como diciendo no podes estar aca. Pero yo te miro a vos y miro todo como diciendo si, si puedo. Se sientan en la mesa de al lado, enfrentandome. Le hablas a el y algunas veces me hablas a mi. Te respondo con risas por que es tan obvio que ibas a venir y nos ibamos a encontrar.
Pero te cambia la cara por que entro ella. La miro, esta apoyada sobre el mostrador pidiendo comida y vos despotricas con tu amigo. Mirala, que hace? Esta en bolas, me lo hace a propósito. Me deja y ahora se pasea asi por todos lados, no le importa nada.
La miro, no se le ve la cara pero si toda la espalda descubierta y un vestido negro, apretado y desencajado para este horario de almuerzo. Sigo comiendo y mi pera sigue mirando para adelante por que ya no me interesa ni ella ni nadie. Hasta que pasa una amiga de alguien por al lado mío y mirandome con asco exclama sol, la complice.
Se me baja la mirada, por que alguien me esta juzgando por no haber cometido ningun crimen.
Con el rabillo del ojo veo que ella se acerca y levanto la mirada. Wow, en serio ya no le tengo ni un poco de miedo.
Se sienta atras mío y ahi bajo la cabeza, me meto las ultimas dos papas fritas en la boca, me levanto y me voy del lugar. No me interesa estar cerca suyo.
El me sigue y me llama. Camino y el camina al lado mío, nos reimos, me roza la mano, me frena, me dice que pare. Se me acerca, me sonrie. Y de repente lo tengo tan cerca que puedo sentir lo tibiecito en su respiración. Ahi me doy cuenta que es un sueño y que despertate, boluda.
Me despierto, vuelvo de a poco a la realidad, muy de a poco por que quiero seguir saboreando la punta de Sus labios. La sensacion de al fin tenerlos para mi. Trato de entender por que sigo castigandome con este tipo de sueños pero no puedo, nunca voy a poder.
Me levanto, me peino, me desnudo y me subo a la balanza. Peso un kilo menos que haces tres dias, y siete menos que hace un mes y ahi vuelvo a mi realidad. Una realidad bastante sosa pero bastante sana. Corrijo algunas cosas. Me voy a dar clases.
Pasa el dia y Lo pienso y aunque no tenga sentido y aunque me de bronca, pensarlo me hace sentir sola.
Tonta, tonta, tonta.
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