martes, 15 de julio de 2014

La noche en la cual un cuarteto de cuerdas comenzó a tocar en mi cabeza.

El. 
Tan grande, tan colosal, tan trascendental e importante. Tantas palabras no alcanzan para transmitirles la importancia de su rol, es por eso tal vez que de el escribo en negrita.

Creo que me llevaría alrededor de 4000 entradas para describir nuestra relación. "Relación". 
Quiero quitarle importancia a algunas cosas, y sumarsela a otras. Pero se que no puedo no es justo. Tengo, debo contar todo. Contar que todo esto empezó por que siempre hubo cosas dentro mio que estaban mal, cables en cortocircuito, jugadores de mas, o directamente, jugadores mal formados con hasta tres cuatro y cinco piernas. 

Era una nena, 15 años. Llena de amigos. Llena de amigas. Cantaba. Actuaba. Estudiaba. Hablaba (hablo) ingles a la perfección. Alta, flaca, graciosa. (No, no me amo. Actually I really hate myself). Pero yo no quería ser yo. Quería ser otra y supuse que como tenia 15 años, estaba bien ser otra.

Quien podía ser? Y una noche lluviosa se me ocurrió. Puedo ser yo misma pero cambiemos mi cara...mi pelo. Mis piernas, mis tetas, mis ojos.

Cambiemos mi familia.

Mis estudios.

Mi edad.

Seamos nosotras mismas Carrie, pero a la vez cambiemos todo. Total es para divertirnos un rato, es para... "Es para joder".


No fue para joder. Fue la puta decisión mas grande que tome en mi vida hasta ahora. Me marco. Me cambio. Me transformo. Despertó monstruos en mi interior, que si bien vivían en lo mas profundo de mi ser desde el día en que nací, estaban dormidos. Activo mis locuras. Destapo mis neurosis. Afloró mis esquizofrenias. Me enseño. Me lastimo. Me mato. Me revivió.


El.

martes, 8 de julio de 2014

Los buenos mueren.

Hubo un músico no hace mucho tiempo. Niño, virginal, inocente, lastimado. Puro.
Se topo con este cuerpo, ya profanado, manoseado, moretoneado, cuasi vacío.


Creo que va a llegar el momento en el cual voy a tener que empezar a escribir cronológicamente. Hablar primero de EL, (el que no mencione, el origen del tiempo, el primer guitarrista que no encontraba su rumbo) y terminar con el (des)afortunado de hoy en día. Pero ahora me siento mejor escribiendo de ellos cada vez que alguno aterriza en mis pensamientos, sin un orden, sin cronología.


Asi que volvemos al niño de la historia. Se topo conmigo (en realidad yo lo busque) toda baleada, desorientada, sola. Que miedo me doy sola y ahora se que soy peligrosa. Jamas volvería a prenderme de alguien de esa forma. Guitarrista 2 me había despedazado, y El Niño, cegado me acogió en sus brazos pensando en sanar y curar cada una de mis grotescas suturas.
Fue bueno e insulso e irreal mientras duro. Un mes y medio, con intervalos de por medio que me hacian   girar la cabeza y olvidar del dolor de entrañas y de corazón. Necesitaba alguien que me cogiera como el ultimo día, y el pedía a cambio poca cosa. Amor. Se lo di a sabiendas de que todo era falso. Sentía y siento una gran simpatía  por el, pero no mas que eso. Todavía lo pienso, y cada vez que recuerdo que en algún momento me lo voy a volver a encontrar (léase mas adelante cuando me focalize extensa y cronológicamente guitarrista por guitarrista) vuelvo a darme ese sermón. No importa que tan vulnerable sea el, y lo desolada que estés vos. No lo uses. No se te ocurra volver a meterte ni un poco en el. Dejalo ser. Dejalo en paz. No-seas-una-conchuda. 

Who knows if I will be able to do it. We'll know soon enough.

Karmic rebound?

Olvidarlo no fue dificil. Tampoco lo fue, recomenzar, calmar las angustias, respirar aire puro después de estar contaminada.
Pero los meses, los días no consiguen llevarse el resentimiento.
El resentimiento siempre esta ahí, escondido, agazapado en algún rincón de mi cuerpo, listo para salir galopante, enfurecido y gigantesco cuando menos lo necesito.
Quiero ser mejor persona, quiero poder perdonar. Quiero ser feliz.
Quiero estar sola.
Quiero ser feliz.


Hubo una guitarra que dejo muchos acordes amargos. Tantos que ya ni los puedo enumerar, y si me detengo a pensar en alguno en particular hiervo en rabia y tristeza. Hiervo en odio hacia mi misma y me grito por dentro desaforadamente: COMO DEJASTE QUE ESTO LLEGARA TAN LEJOS?? POR QUE TE HICISTE ESTO?

No se. No le encuentro una explicación.
Pero las heridas no sanaron y lo veo todos los días. Tengo miedo. Me aterra dejar entrar a alguien mas. Dejarlo entrar. Otro guitarrista, obvio.
Y esquivo. A eso me dedico ahora. Esquivo un comentario dulce. Una invitación. Esquivo cualquier cosa que no tenga que ver con arrancarse la ropa con los dientes, y la piel con la yema de los dedos.
Por que estoy asustada.
Por que mis heridas no cierran.
Por que hubo una guitarra que me enrosco con sus cuerdas. Me estrangulo. Me mato.
Por que tengo miedo, y el resentimiento no se va.

martes, 1 de julio de 2014

Ellos sin rumbo. Y yo un mapa.

Los guitarristas siempre tan sin rumbo.
No encuentran su lugar en el mundo, no saben que hacer de sus vidas, tiene problemas existenciales, dramas, depresiones, vacíos, agujeros negros.
Nunca saben para donde ir, están enfrascados de lleno en sus letras, sus rasguidos, sus canciones anárquicas con las cuales pretenden llevarse a el mundo que no los comprende por delante.
Hasta que de repente, un día mientras deambulan por la ciudad fantaseando con empezar a tocar en el subte (siempre, always, TODOS quieren irse a tocar al subte. Really? Que pensas que va a pasar Cerati de la mano con Spinetta en plena linea D, te van a ver a vos y te van a consagrar la nueva estrella musical nacional? Infeliz.) se topan con vos. Con vos, justo con vos que jamas estuviste muy bien del marote. Ni siquiera cuando no tenias ni una guitarra en tu vida. Ni siquiera ahí.
Pero ellos se topan, te ven tan musa, tan rock, tan... tan lo que siempre buscaron. Y vos ciega no ves. No ves otro sin rumbo mas.

Bah, vos queres creer que no ves, pero en realidad la que busco, olfateo, detecto un guitarrista sin rumbo fuiste vos misma, por que desde que tenes 15 años y sos una nena distinta a las demás en todo sentido, no podes dejar de entrelazar tu vida con la de los músicos sin vida.

I

Puedo contar mi vida hasta ahora de mil formas.
Puedo dividirla en años. En trimestres de colegios. En etapas. Puedo medirla en amigos, en momentos o en comidas.
Pero cuando realmente miro mi vida desde afuera, solo veo guitarras. Guitarras y guitarristas.