Hubo un músico no hace mucho tiempo. Niño, virginal, inocente, lastimado. Puro.
Se topo con este cuerpo, ya profanado, manoseado, moretoneado, cuasi vacío.
Creo que va a llegar el momento en el cual voy a tener que empezar a escribir cronológicamente. Hablar primero de EL, (el que no mencione, el origen del tiempo, el primer guitarrista que no encontraba su rumbo) y terminar con el (des)afortunado de hoy en día. Pero ahora me siento mejor escribiendo de ellos cada vez que alguno aterriza en mis pensamientos, sin un orden, sin cronología.
Asi que volvemos al niño de la historia. Se topo conmigo (en realidad yo lo busque) toda baleada, desorientada, sola. Que miedo me doy sola y ahora se que soy peligrosa. Jamas volvería a prenderme de alguien de esa forma. Guitarrista 2 me había despedazado, y El Niño, cegado me acogió en sus brazos pensando en sanar y curar cada una de mis grotescas suturas.
Fue bueno e insulso e irreal mientras duro. Un mes y medio, con intervalos de por medio que me hacian girar la cabeza y olvidar del dolor de entrañas y de corazón. Necesitaba alguien que me cogiera como el ultimo día, y el pedía a cambio poca cosa. Amor. Se lo di a sabiendas de que todo era falso. Sentía y siento una gran simpatía por el, pero no mas que eso. Todavía lo pienso, y cada vez que recuerdo que en algún momento me lo voy a volver a encontrar (léase mas adelante cuando me focalize extensa y cronológicamente guitarrista por guitarrista) vuelvo a darme ese sermón. No importa que tan vulnerable sea el, y lo desolada que estés vos. No lo uses. No se te ocurra volver a meterte ni un poco en el. Dejalo ser. Dejalo en paz. No-seas-una-conchuda.
Who knows if I will be able to do it. We'll know soon enough.
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