No seria una pseudo-intento-wannabe de escritora dramática-novelesca si hoy siendo el día que es, no me sentara a escribir acerca de lo que mas temo.
Lo que mas me aterra recordar, revivir, repasar.
Viví experiencias bastante traumaticas en los últimos siete años de mi vida. Enfermedades, adicciones, abandonos, mentiras, heridas. Mucha cosa seria, diagnosticada, patológica.
Sin embargo es esto lo que mas me cuesta. Es esto algo que hasta el día de hoy no logro comprender en su totalidad.
Y temo por que esta persona me rescato de el pantano mas profundo, oscuro y pegajoso. Me tiro una soga, y me saco así como si nada. Me ayudo a curarme. Me ayudo a verme.
Pero claro, al menos mis historias (por ahora) nunca vienen con final feliz.
Luego de salvarme, me mataría. O al querer salvarme, me mataría. Como ya les dije, todavía no logro entender que (me) paso.
Carrie lo conoció en el medio de su embrollo. Su nariz no daba mas, sus brazos no daban mas, sus mentiras no daban mas, su psique definitivamente no daba mas.
Todos los días eran una rutina, levantarse, vomitar, ir o no algunas horas al colegio, vomitar, llorar, que duela y llorar, cortarse y que dejara de doler, pensar en El, hablar con El, alejarse de El, vomitar, fumar, tragar "pastillitas de la felicidad", dormir.
No había menos que eso, pero pronto comenzó a haber mas.
Padres, donde están mis padres? Me miran pero no ven nada. Me miran pero no me ven. No ven lo que pasa.
Amigos... no. Nadie veía lo que pasaba. Por que Carrie había creado un mundo aparte. Había creado un mundo aparte y ahora vivía en el mismo sin poder distinguir la realidad de la ficción.
Eso si, nadie, nadie ni una sola persona por mas lejana o allegada tenia conciencia de ese mundo. Ese mundo era perfecto, hermético, solo suyo. Suyo y de El.
Encerrada en ese domo enfermizo, Carrie se convirtió en una experta en el arte del ocultamiento.
Estuvo meses alimentando su trastorno, alimentándolo con odio, drogas, DA's y puntas filosas.
Y nadie se daba cuenta. El ya no estaba.
Pero claro, el hide and seek no podía ser eterno.
Llego este señor. Llego el guitarrista numero 2. Amigo del novio de mi mejor amiga.
dale dale blda dale te juro que son reee parecidos te juro me lo dijo todo el mundo blda pliiiiiis plis plis vos aceptalo en face quedo mueeerto con vos ademas le dije y me dijo y nos dijimos y te juro que te va a encantar no sabes ay si es reee raro esta re demente son re re reeee parecidos plis ggorrrrrrrda salgan una vez una vez sola y después me decis!!!
Son re parecidos. Eso me repetían mi amiga y su novio una y otra vez. No me lo olvido mas.
Pobre insulsa Lali, ingenua. Probablemente yo acababa de aspirar algún polvo por la nariz cinco minutos antes de que nos juntáramos a tomar tereres ese día y ella sin embargo, ajena a todo. Queriendo presentarme a un chico.
Y si, como siempre fui mas que valiente en el mundo online, acepte su solicitud y si era real, este chico moría por hablar conmigo.
El primer mes, puras charlas.
Que me teñí el pelo de azul.
Que toco el bajo.
Que tengo una banda.
Que toco la guitarra.
Que mi nombre es prácticamente igual al de El.
Que tengo los mismos rayes y los MISMOS problemas existenciales.
Cada coincidencia era un ataque de pánico. Un corte. Cada coincidencia era alguna pastilla, picada o entera.
Era desesperante.
Con el tiempo las coincidencias empezaron a desaparecer, y yo por supuesto a desinteresarme. (No explique que estaba medio loca, no?)
Igualmente lo conocí. Un día como hoy pero sin nubes. Con el mismo calor, pero menos humedad.
Una fiesta. Yo alcoholizada por supuesto. El encuentro fue borroso y acelerado. De repente, no sabia como pero lo quería, lo deseaba.
Después de meses {por que no...años?} volvía a sentir ese deseo.
Deseo por una persona a la que podía tocar, sentir, oler.
Me lo lleve. Me lo lleve de ese espacio cerrado, humeante, sudoroso y lleno de personas que no me sacaban la mirada de encima.
Me lo lleve afuera, lo quería devorar. De eso tampoco me olvido nunca mas.
Busque arboles, pasto, ramas. El aire me pegaba en la cara y me despertaba, me despertaba, me alivianaba la borrachera.
De un empujón lo senté en el piso y yo arriba suyo.
Le di todos los besos que le había negado a tantos desconocidos por casi tres años. Toda esa atracción que nadie (solo El) pudo producirme en tanto TANTO tiempo, me la generaba este chico.
Estaba extasiada, quería mas. Mas. Mas.
Eramos todo manos y lengua y calor y hasta transpiración. Y yo quería, necesitaba. Necesitaba mas que nunca. Lo toque y el a mi. Donde yo mas quería, donde hacia tanto que no me tocaban...
El me freno, no yo. Después de todo estábamos en un semi bosque a metros de el salón de fiestas.
"Así no, mira no ves? Hay guardias dando vueltas y yo no quiero que nadie, NADIE te vea."
Ese nadie, NADIE... ese ASI NO.
Estaba completamente cautivada. Hervía.
Me fui a mi casa con la cabeza ofuscada. Mezcle pastillas para dormir con marihuana por que estaba muy alterada. Demasiado.
Me dormí y al otro día ya tenia cientos de mensajes suyos.
Se podría creer que al otro día nos encontramos en algún telo de mala muerte y nos sacamos las ganas con dos, tres, cuatro polvos. Pero no.
Ambos cursábamos nuestro ultimo año de secundaria. El estaba ocupado con sus estudios. Yo estaba ocupada siendo una chica diez, y drogándome, claro.
Hasta que antes de que se cumplieran dos semanas de nuestro primer y caluroso encuentro ambos encontramos espacio y el se animo a invitarme a salir. No a coger. A salir.
Le dije que si y me fui a bañar.
Y mientras me bañaba pensaba en nuestra próxima salida. Pensaba en el. Pensaba en ese viernes. Viernes? Viernes?
Viernes....viernes. Miércoles 23.... jueves 24..... viernes.
viernes.........
Viernes 25.
Viernes 25 de Noviembre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario