Nunca tuve un embrollo en la cabeza que sea a la vez tan grande y tan sano como este.
Digo sano por que no incluye neurosis, ni esquizofrenia. No incluye vómitos ni sacapuntas. No incluye polvos mágicos ni pastillas de colores.
Digo sano en comparación a otros embrollos.
Por empezar sueño todas las noches con el. No, no con El (con El sueño despierta) sino con el. Guitarrista Nro 2.
Desde que empezó noviembre (y tal vez antes) todas las noches son un calvario. Antes disfrutaba de una golpiza sanguinaria de tres horas. Sangre en mi cama, mis sabanas, sus manos, su cara.
Hubiese preferido seguir con esos sueños. Ahora todas las noches mi inconsciente me regala un escenario lleno de amigos. Una fiesta, siempre es la fiesta de cumpleaños de Consu.
A veces es en una boliche, otras una poolpa en una quinta y hay noches que es una simple juntada en lo de Pedri. La cosa es que todas las noches el esta invitado. El con su nueva novia (que, como siempre, todas las noches cambia de cara) (tengo un tema con las caras de las novias en los sueños, Andrew me dijo una vez que mi inconsciente prefiere no asociarlas con su verdadero rostro, sometimes por que me dan culpa, sometimes por que me dan miedo).
La cosa es que todas las noches sueño con mi Guitarrista Nro2 y su novia. Y me miran. Y son felices. Y yo miro. Fucked up, right?
Y despierta. Despierta dije que sueño con El. EL. No se si tendrá que ver con mi periodo de sequía sexual mas extenso desde el 2011 (un mes y once días to be precise), tal vez se deba a que mis hormonas lo aclaman desde hace masomenos 5 años y ya no pueden contenerse, ya no quieren.
La cuestión es que así como todas las noches sueño con encontrarme al guitarrista nro 2, también todos los días sueño despierta con comérmelo a El crudo.
Y allí en mi mente se libera una pequeña batalla, egoísta, soberbia y rusa.
Por un lado los ardientes Bolcheviques rojos, la mayoría enardecida que aclama comunismo, que todos tengan todo, lo mismo, que se comparta todo carajo!
Por el otro, la molesta minoría Menchevique, inestable, cobarde y preocupada por lo que nos pueda llegar a pasar si hacemos cosas malas.
Y luego, cuando las dos partes explotan y estalla la Primera Guerra Mundial, pongo un freno y me doy cuenta que todas esas batallas soviéticas son inútiles.
No soy el Lenin de esta revolución, El lo es. No tengo voz ni voto, la decisión no es mía.
La decisión yo ya la tome. Ya paso mi Rebelión de Kronstadt y mi partido Menchevique fue proscrito en el momento en el cual le dije "veni ya a mi casa por que muero de ganas de que me garches".
Sutil. Classy.
Y para que esto pueda ser oficialmente un embrollo, contamos con una tercera parte. Esta mi pseudopianista, indeciso, miedoso, inentendible, inexplicable.
Por momentos no se si viví otra realidad (digamos que no seria tan raro, ya paso una vez) o si las cosas cambiaron de repente. Andrew dice que yo hice las cosas bien y que no me castigue.
Pero no puedo. La parte racional de mi mente sabe que tengo que fumigarlo de mi vida. Que "ya fue". Pero el sector impulsivo no puede, no quiere. Quiere una explicación. Quiere saber por que un día todo estaba bien, y ahora somos esto.
Somos nada.
Estamos en la nada.
En un par de meses seremos desconocidos, por que ya casi lo somos.
Lo dije a principio de mes y lo seguiré diciendo hasta el final del mismo. Noviembre, noviembre. Noviembre sensible, deseoso, eufórico, escandaloso, histérico, molesto, frustrante. Siempre Noviembre.
Un noviembre casi idéntico a todos los demás pero a la vez completamente opuesto.
Noviembre con embrollos, pero Noviembre sano al fin.
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